En Verón, seguramente, encontraremos a la causa principal del por qué Estudiantes funciona tan aceitado. La Bruja, lejos el mejor futbolista del medio local, se lo nota impecable desde el punto de vista físico y eso le posibilita ser un verdadero pulpo en el mediocampo, corriendo como si fueran sus inicios, y entendiendo las diferentes vicisitudes que plantea el juego. Frase común si las hay, pero Verón es un técnico dentro del campo de juego. Con carisma y ese don de liderazgo que muy pocos cuentan provoca que sus compañeros rindan en plenitud. Tal vez, el caso de Leandro Benítez sea el que confirma esta teoría. Sin el ex Boca, Sampdoria, Lazio y tantos otros, la imagen del Chino suele desteñirse. Ayer, con gol incluido, cosechó aplausos. Otro apéndice para demostrar que la decisión sobre la llegada de Sabella fue perfecta reside en el rendimiento de Enzo Pérez, quien nunca con los entrenadores anteriores podía desenvolverse del mismo modo que lo hacía en Godoy Cruz, pero que con el actual entrenador, que le otorgó confianza y tiempo en cancha, supo consolidarse en el once titular y la rompe desde la zona izquierda. En ofensiva, a pesar de las lagunas ya existenciales en su juego de Gastón Fernández y Juan Manuel Salgueiro, grandes futbolistas que no adquieren una regularidad en su andar, la presencia de Mauro Boselli, de continua ayuda, pivoteando, creando espacios y con el olfato de gol latente constituyen un grupo de valores que quieren repetir la historia grande de Estudiantes en Copa Libertadores, que se forjó en la década del sesenta y setenta. Ahora viene Nacional. Y Verón guiará a los suyos. Al gran objetivo.
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Verón guiará a los suyos
20/6/09
En Verón, seguramente, encontraremos a la causa principal del por qué Estudiantes funciona tan aceitado. La Bruja, lejos el mejor futbolista del medio local, se lo nota impecable desde el punto de vista físico y eso le posibilita ser un verdadero pulpo en el mediocampo, corriendo como si fueran sus inicios, y entendiendo las diferentes vicisitudes que plantea el juego. Frase común si las hay, pero Verón es un técnico dentro del campo de juego. Con carisma y ese don de liderazgo que muy pocos cuentan provoca que sus compañeros rindan en plenitud. Tal vez, el caso de Leandro Benítez sea el que confirma esta teoría. Sin el ex Boca, Sampdoria, Lazio y tantos otros, la imagen del Chino suele desteñirse. Ayer, con gol incluido, cosechó aplausos. Otro apéndice para demostrar que la decisión sobre la llegada de Sabella fue perfecta reside en el rendimiento de Enzo Pérez, quien nunca con los entrenadores anteriores podía desenvolverse del mismo modo que lo hacía en Godoy Cruz, pero que con el actual entrenador, que le otorgó confianza y tiempo en cancha, supo consolidarse en el once titular y la rompe desde la zona izquierda. En ofensiva, a pesar de las lagunas ya existenciales en su juego de Gastón Fernández y Juan Manuel Salgueiro, grandes futbolistas que no adquieren una regularidad en su andar, la presencia de Mauro Boselli, de continua ayuda, pivoteando, creando espacios y con el olfato de gol latente constituyen un grupo de valores que quieren repetir la historia grande de Estudiantes en Copa Libertadores, que se forjó en la década del sesenta y setenta. Ahora viene Nacional. Y Verón guiará a los suyos. Al gran objetivo.
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Etiquetas: Copa Libertadores, Dirigentes, Estudiantes, Juan Sebastián Verón, Jugadores
La palabra clave
24/5/09
Por Adrián Pertoldi
Se cayó. Ya había alarmas de que esto podría ocurrir. Ni se inmutaron. Y la realidad los pasó por encima. La eliminación de Boca en la Copa Libertadores no debe sorprender a nadie. Defensor Sporting apenas fue el verdugo, un equipo con escasas variantes y con su vista, luego del 2 a 2 en Montevideo, más próxima al campeonato local que a esta incursión sudamericana. Sin embargo, pegó el golpe que nadie esperaba. Golpe que dejó nocaut al mundo Boca, deambulando por el fondo de la tabla en el Clausura y ya sin su torneo insignia, y lo que es preocupante, con un nivel de juego paupérrimo, carente de conducción y por sobre todo rebeldía. Esa rebeldía, bien entendida, que tanto provecho le dio desde la asunción de Carlos Bianchi en 1998. Se terminó una etapa. Como aquella ley física que afirma que todo lo que sube tiene que caer. Inevitablemente. Queda demostrado, una vez más, que con la historia no se gana. Se gana con equipos competitivos y en el cual todos tiren para el mismo lado. En Boca no pasa eso. Creyeron que sin un recambio generacional los títulos casi por decantación iban a seguir llegando. Grave error. Sin liderazgo desde el banco, con conflictos internos que, hoy con el fracaso consumado, salen a la palestra. Desde aquél cortocircuito de Cáceres y Riquelme, luego pasteurizado tras la consagración en el Apertura, hasta los roces de Palermo y Mouche en las últimas semanas pasando por el inentendible caso Caranta. Falta un conductor. Y no me refiero justamente a Román, quien se pasó mitad del semestre aquejado por las lesiones.
Otro apéndice para desmenuzar reside en los juveniles, aquellos que deslumbraron en el verano, con bailes incluidos a River, y que con rodaje por los puntos la situación para ellos se modificó de par en par. Nadie duda del talento de Gaitán, Mouche, Roncaglia, Forlín, Muñoz y hasta el arquerito Ayala, por citar algunos casos, lo que vale preguntarse es que si tal vez los elogios desmedidos a esta camada de futbolistas repercutió negativamente en su ánimo, ya que en lo que importaba que era la Copa Libertadores, los puestos eran para los Palacio, Palermo, Cáceres, Morel y Abbondanzieri. En una lucha de egos, como lo es cualquier plantel profesional, sea la camiseta que sea, pero sea más la de Boca, pueden aparecer heridos. Palacio es un de ellos. De ser el futbolista de estirpe europea próximo a la venta a cualquier coloso europeo por sumas irrisorias, hoy ante un mercado de transferencias tan reprimido, cualquiera que ponga 7 millones de dólares se lo lleva. ¿Quién sale perdiendo? Boca y Palacio. Primero el club, que demoró su venta y finalmente contempla que su capital se redujo sensiblemente. Y luego al mismísimo delantero, que seguramente con su pobre actualidad, ya no seducirá a los Barcelona, Lazio y tantos otros interesados en su momento. La palabra clave para comprender el futuro de Boca es recambio, el cual es urgente y que como consecuencia traerá aparejado una limpieza donde deben permanecer los más aptos y no los que tengan más medallas colgadas en su cuello. El imperio se cayó. Todos lo sabían. Pero nadie hizo nada.
Otro apéndice para desmenuzar reside en los juveniles, aquellos que deslumbraron en el verano, con bailes incluidos a River, y que con rodaje por los puntos la situación para ellos se modificó de par en par. Nadie duda del talento de Gaitán, Mouche, Roncaglia, Forlín, Muñoz y hasta el arquerito Ayala, por citar algunos casos, lo que vale preguntarse es que si tal vez los elogios desmedidos a esta camada de futbolistas repercutió negativamente en su ánimo, ya que en lo que importaba que era la Copa Libertadores, los puestos eran para los Palacio, Palermo, Cáceres, Morel y Abbondanzieri. En una lucha de egos, como lo es cualquier plantel profesional, sea la camiseta que sea, pero sea más la de Boca, pueden aparecer heridos. Palacio es un de ellos. De ser el futbolista de estirpe europea próximo a la venta a cualquier coloso europeo por sumas irrisorias, hoy ante un mercado de transferencias tan reprimido, cualquiera que ponga 7 millones de dólares se lo lleva. ¿Quién sale perdiendo? Boca y Palacio. Primero el club, que demoró su venta y finalmente contempla que su capital se redujo sensiblemente. Y luego al mismísimo delantero, que seguramente con su pobre actualidad, ya no seducirá a los Barcelona, Lazio y tantos otros interesados en su momento. La palabra clave para comprender el futuro de Boca es recambio, el cual es urgente y que como consecuencia traerá aparejado una limpieza donde deben permanecer los más aptos y no los que tengan más medallas colgadas en su cuello. El imperio se cayó. Todos lo sabían. Pero nadie hizo nada.
Publicadas por Sigue Girando FM Patricios 95.5 a la/s 3:59 p. m. 1 comentarios
Etiquetas: Boca, Carlos Ischia, Copa Libertadores, Dirigentes
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